La Enfermedad de Alzheimer (EA) es una enfermedad degenerativa e irreversible del cerebro que destruye lentamente la memoria y las destrezas de razonamiento. Actualmente es una necesidad médica no satisfecha debido a la imposibilidad de un diagnóstico y tratamiento tempranos. Los tratamientos farmacológicos actuales son sintomáticos y de baja eficacia, por lo que no existe una terapia curativa.
Más de 47 millones de personas se ven afectadas en todo el mundo y la incidencia aumentará en los próximos años debido al aumento de la esperanza de vida (se estiman 130 millones de pacientes en 2050).
El mercado de EA se situará en casi 8,7 mil millones de dólares para 2020.

Nuestra prueba de diagnóstico precoz de la enfermedad se basa en un análisis en sangre y una secuenciación del ADN.
Los biomarcadores que analizamos fueron descubiertos en cerebros humanos post mortem en etapas tempranas de la enfermedad y los datos fueron publicados en un revista científica internacional (Blanch et al., 2016, American Journal of Pathology, 186:385-97). En paralelo, los resultados se protegieron con una patente (PCT/ES2015/070230) que ha sido licenciada en exclusividad a ADmit Therapeutics. La patente está concedida en Europa y Australia. También está solicitada en Estados Unidos, Canadá, Brasil y Japón.
Actualmente, se han analizado muestras de sangre de una cohorte de 90 pacientes con deterioro cognitivo leve (DCL), una etapa previa a la aparición de la demencia. Los datos obtenidos permiten diferenciar a los pacientes con DCL que progresaron a Alzheimer de los que no desarrollaron la enfermedad. Estos resultados se han replicado en una cohorte externa de pacientes que han presentado un seguimiento clínico de más de 10 años procedentes del consorcio AIBL (Australian Imaging Biomarkers and Lifestyle Study of Ageing). En el 2020 se analizarán 200 pacientes adicionales de la cohorte AIBL para obtener un primer valor predictivo que permita iniciar la validación clínica en el 2021.
La ronda actual de 400K€ pretende ofrecer a la compañía el presupuesto necesario para obtener el objetivo del 2020 y cerrar una ronda serie A para la validación clínica en 2021. El plan de desarrollo contempla el marcado CE en 2023 para poder comercializar un algoritmo predictivo y un software que proporcione el diagnóstico del paciente.