La Ataxia de Friedrich es una enfermedad rara que afecta a 1 de cada 40.000 personas en el mundo y que aparece entre los 5 y los 20 años, causando una degeneración que acaba enviando a los pacientes a una silla de ruedas – entre otros muchos problemas de salud. Es una enfermedad de origen genético y no tiene ninguna cura.
La terapia génica desarrollada por Biointaxis es, a día de hoy, el único tratamiento capaz de hacer que el cuerpo vuelva a expresar niveles normales de Frataxina humana, haciendo así que reviertan tanto los daños neurológicos (recuperando así movilidad, vista y oído) como los cardiológicos. En modelos animales la eficacia ha sido excelente, y el tratamiento ha mostrado potencial para convertirse en una genuina cura para la enfermedad.
Las enfermedades huérfanas se han convertido una de las áreas más activas de inversión en biotecnología; las facilidades fiscales y regulatorias de que disfrutan los desarrollo de fármacos contra estas enfermedades son tan potentes que las Orphan Drugs fueron el 4º sector biofarma con más inversión de capital riesgo en 2020. A pesar de su baja incidencia, por tanto, la rentabilidad de invertir en medicamentos huérfanos como el de Biointaxis es altísima.
Pero si estos motivos no fueran suficientes, ¿cómo no invertir en una empresa que ofrece una posibilidad más que razonable de curar una enfermedad degenerativa terriblemente cruel? Biointaxis es la inversión de impacto por excelencia: una extraordinaria rentabilidad a cambio de eliminar una enfermedad incurable.