¿Oyes eso? ¡Son los pasos de la BioRevolución!
El año 2025 ha marcado un hito histórico definitivo: el momento en el que las barreras entre la investigación biológica y la ingeniería computacional han caído por fin. Los años que siguen representan una oportunidad única para entrar temprano en compañías del mundo biotecnológico, pues después empezaremos a hablar de inversiones de entrada mucho más elevadas. Si estás leyendo este artículo, es una buena señal para ti, porque significa que aún tienes algo de tiempo. La inversión total en empresas biotecnológicas pasó de 483.000 millones de dólares en 2024 a 546.000 millones en 2025, lo que supuso una impresionante tasa de crecimiento anual compuesta del 13%. (…)
Tras el auge y la posterior caída de 2021, 2025 puede considerarse un año crucial para la recuperación y estabilización del sector biotecnológico. En Capital Cell también hemos tenido la oportunidad de ver sus efectos. Daniel escribió en su blog en septiembre de 2025: “Las grandes farmacéuticas han podido hacerse con algunas biotecnológicas que presentaban datos preliminares prometedores a precios razonables: el primer trimestre de 2025 registró el mayor volumen de adquisición de startups desde 2021 (71.000 millones de dólares), y 2024 vio el mayor número de adquisiciones desde 2020. Una encuesta de finales de 2024 reveló que cerca de dos tercios de los gestores de fondos de capital riesgo esperaban que el clima de salidas mejorara en 2025, un gran salto de optimismo respecto al año anterior”.
En este blog encontrarás un análisis exhaustivo de los diez principales avances de 2025 y sus profundas implicaciones para la visión biotecnológica de 2035.
1. Baby KJ: El primer bebé del mundo tratado con éxito con una terapia de edición genética CRISPR
Un niño diagnosticado con un trastorno genético raro ha sido tratado con éxito con una terapia personalizada de edición genética CRISPR, desarrollada por un equipo del Hospital Infantil de Filadelfia (CHOP) y Penn Medicine. El pequeño KJ nació con una deficiencia grave de carbamoil fosfato sintetasa 1 (CPS1), una enfermedad metabólica rara. En solo seis meses, el equipo del CHOP/Penn Medicine y sus colaboradores diseñaron y probaron rápidamente un editor de bases para corregir una copia defectuosa del gen CPS1. Tras las pruebas de seguridad en animales de laboratorio, obtuvieron la aprobación regulatoria para infundir nanopartículas lipídicas (que transportan el ARN mensajero con las herramientas de edición genética) en el torrente sanguíneo del paciente, que entonces tenía casi siete meses. Tras 307 días en el hospital, KJ recibió el alta a mediados de 2025 y desde entonces sigue progresando con éxito en casa. (…) Puedes leer el artículo de Heidi sobre Baby KJ aquí.
Ahrens-Nicklas y Kiran Musunuru empezaron a colaborar en 2023 para explorar la viabilidad de terapias de edición genética personalizadas, basándose en años de trabajo en trastornos metabólicos raros y edición genética terapéutica. Como autores corresponsales y miembros del Consorcio de Edición del Genoma de Células Somáticas (financiado por los NIH), su labor refleja un giro hacia una ciencia más colaborativa. Esto encaja con la idea que analicé en mi artículo “La década de la coopetición”: los retos biológicos actuales son demasiado complejos para que un solo actor los resuelva solo y exigen la convergencia de miles de perspectivas hacia resultados compartidos.
Para 2035, estos avances permitirán tratar enfermedades crónicas poligénicas, yendo más allá de los trastornos monogénicos raros para abordar enfermedades cardiovasculares, diabetes e incluso los factores genéticos de la neurodegeneración. Esta es también la prueba de concepto clínica para la medicina personalizada de 2035. Tenemos por delante los días en los que nos alejaremos rápidamente del enfoque médico de “talla única”.
2. La comercialización de la Inteligencia Organoide y la computación biológica
El surgimiento de la “Inteligencia Organoide” (IO) como un sector comercialmente viable en 2025 representa, quizás, la ruptura más radical con la computación tradicional basada en silicio. Los hitos de laboratorio han pasado de demostrar que las neuronas pueden jugar a videojuegos básicos al despliegue de plataformas integradas de “wetware como servicio”. El gran avance de 2025 es el lanzamiento comercial del sistema CL1 por parte de Cortical Labs, que supone la primera plataforma de “Inteligencia Biológica Sintética” (IBS) del mundo. (…)
La arquitectura técnica del sistema CL1 combina neuronas humanas cultivadas en laboratorio con chips de silicio, creando redes neuronales fluidas capaces de aprender y adaptarse más rápido que las arquitecturas de silicio tradicionales en tareas específicas, como el reconocimiento de patrones y la navegación ambiental en tiempo real. Si quieres saber más sobre esto, puedes leer mi artículo completo sobre Inteligencia Organoide.
Para 2035, esta trayectoria sugiere un mundo donde las limitaciones energéticas de la inteligencia artificial se superarán mediante “sistemas bio-autónomos”. Prevemos la maduración de ecosistemas híbridos bio-digitales donde los procesadores biológicos gestionen la toma de decisiones complejas y contextuales, mientras que los sistemas de silicio se encarguen del almacenamiento y la recuperación de datos a alta velocidad. Esta computación de doble vía será esencial para gestionar los petabytes de datos genómicos y ambientales que definirán la monitorización de la salud personal a mediados de la década de 2030.
3. El anuncio del Proyecto del Genoma Humano Sintético (SynHG)
En junio de 2025, el anuncio del Proyecto del Genoma Humano Sintético (SynHG) en el Reino Unido marcó la expansión más ambiciosa de la biología sintética hasta la fecha. Financiado con 10 millones de libras por el Wellcome Trust, el SynHG pretende pasar de la edición de genes específicos a la escritura de cromosomas enteros desde cero. (…)
La visión para 2035 de la genómica sintética es la creación de “terapias celulares de diseño” y “tejidos resistentes a virus” para trasplantes. Al sintetizar genomas con códigos genéticos alterados, los investigadores pueden crear células inmunes a las infecciones virales o al rechazo del sistema inmunitario. Esto tiene implicaciones profundas para la seguridad sanitaria mundial y la crisis de los trasplantes de órganos.
“We are leveraging cutting-edge generative AI and advanced robotic assembly technologies to revolutionize synthetic mammalian chromosome engineering. Our innovative approach aims to develop transformative solutions for the pressing societal challenges of our time, creating a more sustainable and healthier future for all.”
· Professor Patrick Yizhi Cai, Chair Professor of Synthetic Genomics at The University of Manchester
Además, el año 2025 marcó un antes y un después para la vida sintética con el anuncio de la Universidad de Macquarie de que sus investigadores habían completado la síntesis de los 16 cromosomas de la levadura Saccharomyces cerevisiae (Sc2.0). Es la primera vez que se construye un genoma eucariota sintético completo, lo que proporciona una prueba de concepto definitiva para la síntesis de organismos más complejos, como cultivos alimentarios y plantas medicinales. El proceso de laboratorio requirió más de una década de trabajo, culminando con la síntesis del último cromosoma, el SynXVI. (…)
4. Organoides vascularizados de alta fidelidad: superando el límite de difusión
Durante décadas, la utilidad de los organoides cultivados en laboratorio se vio limitada por la falta de un sistema vascular, lo que les impedía crecer más de unos pocos milímetros y alcanzar la madurez funcional. En 2025, un equipo de investigación de la Universidad de Stanford, dirigido por el Dr. Joseph Wu y el Dr. Oscar Abilez, publicó un estudio histórico en Science detallando la creación exitosa de organoides de corazón e hígado vascularizados. Estos organoides desarrollaron vasos tubulares ramificados de entre 10 y 100 micras de diámetro, reproduciendo eficazmente las redes capilares de un corazón embrionario humano de seis semanas. Además, el equipo diseñó una “línea celular de células madre con triple indicador” que permite visualizar por fluorescencia y en tiempo real cómo se mezclan las células cardíacas y las de los vasos sanguíneos durante el desarrollo. (…) Si quieres saber más sobre los organoides, puedes leer mi artículo al respecto aquí.

Para 2035, se espera que esta tecnología cierre la brecha entre los modelos in vitro y el trasplante clínico. La capacidad de cultivar tejido humano vascularizado a escala permitirá “terapias regenerativas basadas en organoides”, donde pacientes con insuficiencia cardíaca o enfermedades hepáticas recibirán parches de tejido vascularizado cultivado en laboratorio que se integrarán perfectamente con sus propios sistemas circulatorios. Esto representa la transformación física de la atención sanitaria: de la gestión de síntomas a la reparación de órganos.
5. La industrialización de la biología generativa y las fábricas de IA
En 2025, las iniciativas corporativas han girado hacia la creación de enormes “fábricas de IA” dedicadas al descubrimiento de fármacos y al diseño molecular. El ejemplo más destacado es el despliegue por parte de Eli Lilly de la mayor fábrica de IA farmacéutica del mundo, impulsada por 1.016 GPUs NVIDIA Blackwell Ultra. Esta instalación, que utiliza la arquitectura DGX SuperPOD, está diseñada para entrenar modelos biomédicos fundacionales a gran escala capaces de descubrir nuevas configuraciones atómicas y motivos para el desarrollo de fármacos. Las mejoras en eficiencia son significativas: el procesamiento de secuencias genómicas que antes llevaba meses ahora puede completarse en días. (…)

Para 2035, podemos prever un futuro en el que el modelo tradicional y lineal de I+D (donde comercializar un fármaco lleva de 10 a 15 años) sea sustituido por ecosistemas de innovación en red que diseñen, prueben y validen nuevas terapias casi en tiempo real. En cuestión de 10 años las herramientas de biología generativa podrían permitir la simulación in silico de las interacciones entre fármacos y Digital Twins humanos, reduciendo drásticamente la necesidad de ensayos en humanos a gran escala y de larga duración en cada etapa de la aprobación regulatoria.
6. Convergencia bio-digital y maduración de las interfaces cerebro-computadora
El progreso de las interfaces cerebro-máquina (BCI, por sus siglas en inglés) en los laboratorios ha superado la fase de prueba de concepto para entrar en la “fase de maduración de la interfaz” en 2025. Los ensayos clínicos de Neuralink han demostrado que pacientes con parálisis pueden controlar dispositivos digitales y brazos robóticos con implantes de gran ancho de banda y mínimamente invasivos. En 2025, pacientes como “Alex” y “Brad” han utilizado estas interfaces para recuperar su autonomía en la escritura y el trabajo creativo. (…)
Además, empresas como Synchron han sido pioneras en BCI endovasculares que no requieren cirugía a cerebro abierto, sino que introducen los electrodos a través de los vasos sanguíneos. Estos avances están respaldados por un mercado de BCI en 2025 que se expande rápidamente hacia el objetivo de una “simbiosis entre humanos e IA”.
Para 2035, la revolución biodigital vislumbra “redes biológicas distribuidas” donde nanosistemas biocompatibles coordinarán actividades entre sistemas de órganos e interactuarán directamente con las vías neuronales. Esto no solo rehabilitará funciones a personas con discapacidad, sino que también proporcionará nuevas dimensiones de la capacidad humana, como la transferencia directa de información de lo digital a lo neuronal o la monitorización en tiempo real de biomarcadores de salud mental.
7. Biofabricación espacial y hitos de investigación en la EEI
En noviembre de 2025, la Estación Espacial Internacional (EEI) alcanzó el hito de 25 años de presencia humana continua, marcados por un aumento de descubrimientos biológicos “estelares”. Un logro principal fue la impresión 3D exitosa de ocho implantes médicos para la reparación de nervios periféricos en microgravedad. La ausencia de gravedad evita que las partículas se sedimenten, lo que permite crear estructuras más uniformes y estables de lo que es posible en la Tierra. (…)
Además, los experimentos de crecimiento de cristales de proteínas en la EEI han servido de base para el desarrollo de un nuevo medicamento inyectable contra el cáncer aprobado por la FDA. Esta investigación aportó datos críticos sobre el tamaño de partícula necesario para una administración de fármacos de alta eficiencia, lo que promete reducir costes y tiempos de tratamiento para los pacientes. (…)

Para 2035, la investigación en microgravedad puede convertirse en una piedra angular del descubrimiento de fármacos, ya que los conocimientos “nacidos en el espacio” sobre el envejecimiento y el estrés celular ofrecerán nuevas dianas para terapias de longevidad en la Tierra.
8. La revolución de la longevidad y la reprogramación celular
El Premio Breakthrough 2025 en Ciencias de la Vida reconoció descubrimientos en fármacos GLP-1 y edición de ADN, señalando un giro masivo hacia la longevidad y la salud metabólica como las nuevas fronteras de la medicina. Los investigadores se centran ahora en “activadores de reinicio celular” que pueden retrasar el reloj biológico y eliminar las células “zombi” (senescentes) que contribuyen al envejecimiento. (…)
Empresas como BioAge Labs están utilizando IA y perfiles proteicos del biobanco HUNT de Noruega para vincular los cambios moleculares con la transición de la salud de la mediana edad a la enfermedad cardiometabólica, el deterioro cognitivo y otras condiciones crónicas, allanando el camino para terapias que intervengan antes de que la enfermedad se manifieste. (…)
Para 2035, la visión es la de una “Extensión de la esperanza de vida saludable”, donde la medicina se centre en mantener la homeostasis y prevenir las “desviaciones” que conducen a la enfermedad. Podemos anticipar un mundo en 2035 donde el concepto de “envejecimiento” se redefina no como algo inevitable, sino como una condición tratable gestionada mediante una combinación de reinicios celulares periódicos y monitorización continua impulsada por IA.
9. Proteómica espacial y el Atlas de Tejidos Multi-Ómico
Un cuello de botella crítico en biotecnología ha sido la “ceguera espacial” de la ómica tradicional, que tritura las muestras de tejido hasta convertirlas en un “batido biológico”, perdiendo el contexto vital de las interacciones celulares. El auge en 2025 de la “proteómica espacial” y la “transcriptómica espacial” marca el fin de esta era. Al mapear la ubicación y abundancia de proteínas y transcritos de ARN dentro de su contexto original en el tejido, los investigadores pueden por fin comprender la “arquitectura de la enfermedad”. Tecnologías como el Perfilado Espacial Digital (DSP) han visto cómo sus citas aumentan anualmente. El principal motor es la oncología, específicamente la necesidad de entender por qué ciertos pacientes responden a la inmunoterapia mientras otros no lo hacen. (…)

La implicación de estos datos para 2035 es la creación de “Atlas Celular Humano“, un Digital Twin de los tejidos humanos que los investigadores podrán usar para probar fármacos in silico. Al combinar la proteómica espacial con la tecnología de órganos en un chip, la industria podrá modelar el complejo microambiente tumoral con alta fidelidad. Esto permitirá el desarrollo de “vacunas espaciales” e “inmunoterapia localizada”, donde los tratamientos se diseñen para navegar por las barreras físicas específicas del tumor de un paciente. Puedes leer mi artículo sobre Digital Twins en salud.
10. ADCs multiespecíficos y degradadores dirigidos
Los conjugados anticuerpo-fármaco (ADCs) han evolucionado de simples toxinas unidas a anticuerpos a plataformas sofisticadas como los ADCs de “carga múltiple” y los conjugados anticuerpo-degradador (DACs). Estos sistemas están diseñados para administrar múltiples agentes terapéuticos simultáneamente, sorteando los mecanismos de resistencia que afectan a la quimioterapia tradicional.
Solve Therapeutics y Tubulis estuvieron entre las empresas mejor financiadas a finales de 2025, recaudando 120 y 361 millones de dólares respectivamente para avanzar en sus líneas de ADCs. (…) (…)
La visión para 2035 de estas modalidades es el control definitivo de los tumores sólidos. Para 2035, es probable que el tratamiento estándar para el cáncer metastásico sea un ADC con “puerta lógica” que solo libere su carga cuando detecte dos o más marcadores tumorales específicos, eliminando prácticamente los efectos secundarios sistémicos que definen la oncología actual.

En Capital Cell vamos a lanzar una campaña de inversión en ADCs la semana que viene y queremos darte un adelanto en exclusiva. Te presentamos a AbtX: AbTx diseña bioterapias de medicina personalizada . Estos “fármacos de nueva generación” son conjugados anticuerpo-fármaco (ADC) que actúan sobre las células cancerosas a la vez que administran quimioterapia, reduciendo así sus efectos secundarios. Con su tecnología patentada Therano-Stick™, AbTx desarrolla versiones miniaturizadas de los ADC, llamadas FDC (F de Fragmentos), que ofrecen una mejor penetración en tumores sólidos como el cáncer de páncreas, una enfermedad para la que actualmente no existen tratamientos eficaces.
A veces en grandes laboratorios. A veces en pequeños laboratorios. A veces impulsada por startups o por grandes compañías farmacéuticas. A menudo en silencio para la vida cotidiana, pero resonando con fuerza en el mundo científico. Eso es lo que está ocurriendo: la BioRevolución. Durante los últimos diez años dijimos que estaba por llegar. En 2025, ya no la estamos esperando, porque ahora estamos dentro de ella.
Mientras escribía este artículo, volví a sentir orgullo por mis colegas y por Capital Cell. Muchos de los temas que exploramos aquí ya forman parte de nuestros blogs, artículos, vídeos y campañas. Esa repetición no es una coincidencia. Es una señal. Nos indica que estamos situados justo donde el futuro empieza a tomar forma.
La biotecnología rara vez parece rápida desde dentro del propio proceso científico. El progreso se acumula en silencio, durante muchos años, mucho antes de que los mercados empiecen a prestarle atención.
Lo que el mercado llama un “avance” suele ser el último paso visible de un recorrido que comenzó entre diez y quince años antes.
La implicación estratégica es clara: las revistas científicas funcionan como indicadores tempranos de la futura creación de empresas. Un crecimiento sostenido de citas en torno a una vía de edición genética en 2020 puede traducirse en la creación de startups a finales de la década de 2020 y en relevancia en los mercados públicos a comienzos de la década de 2030.
Gran parte de lo que definirá los mercados biotecnológicos en 2035 ya está escrito en los artículos científicos que se publican hoy. Por eso, el futuro ya está escrito.
En este blog, hemos revisado juntos los archivos científicos de 2025 para identificar qué descubrimientos tienen más probabilidades de dar forma al mercado dentro de una década.

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