Reparar el corazón con células fetales

Dicen que ser madre te cambia para siempre y que el vínculo entre una madre y su hijo no tiene comparación. Pero lo que muchos no imaginan es lo literal que puede llegar a ser esta idea, que suele sonar casi romántica.

De hecho, las células de un feto pueden atravesar la placenta y permanecer en el cuerpo de la madre durante décadas después del parto. Y no solo sobreviven: también pueden influir profundamente en su salud, modulando la respuesta del sistema inmunitario, afectando a la evolución de ciertas enfermedades e incluso mostrando capacidades regenerativas.

Sí, señoras: su futuro bebé podría estar rejuveneciéndolas desde antes de nacer (aunque, seamos sinceras, seguramente compensen ese beneficio envejeciendo a toda velocidad cuando lleguen a la adolescencia). Incluso podrían llegar a “reparar” un corazón dañado. Pero lo realmente interesante es cómo este conocimiento está abriendo la puerta a desarrollar terapias celulares regenerativas (éticas y accesibles) para tratar enfermedades cardiovasculares.

Una corazonada con fundamento

Todo comenzó al observar que alrededor del 50 % de las mujeres embarazadas con miocardiopatía (daño del músculo cardíaco que afecta la capacidad del corazón para bombear sangre) mostraban recuperación espontánea, una cifra mucho más alta que en la población general. A esto se sumaba el fenómeno ya conocido de que células fetales atraviesan la placenta, entran en la sangre materna y pueden permanecer en sus tejidos durante décadas después del parto. (1)

Este fenómeno se conoce como microquimerismo, que se define como la coexistencia de dos poblaciones de células genéticamente distintas en un mismo tejido, órgano o individuo. Puede surgir a raíz de transfusiones de sangre, trasplantes de órganos o durante el embarazo (microquimerismo fetal). En este último caso, estudios en humanos y animales han demostrado que las células fetales pueden desplazarse a diversos órganos, incluido el cerebro, el hígado o los pulmones, aunque todavía no se sabe con certeza si sus efectos son siempre beneficiosos. (2)

La idea comenzó a cobrar fuerza con un estudio de 2011 que demostró que las células fetales pueden migrar al corazón de la madre durante el embarazo y diferenciarse en células cardíacas. Esto resulta especialmente llamativo si se tiene en cuenta que el tejido cardíaco adulto no se regenera tras una lesión, a diferencia de otros órganos, sino que forma cicatrices que aumentan el riesgo de insuficiencia cardíaca. El estudio mostró que las células fetales multipotenciales podían desarrollarse en diferentes tipos celulares cardíacos in vitro, incluidas células endoteliales, células del músculo liso y cardiomiocitos que latían espontáneamente, además de ser capaces de generar vasos sanguíneos completamente nuevos.

Un estudio posterior, realizado en 2012 con ratones, demostró que las células fetales se dirigían específicamente al tejido cardíaco materno lesionado, evitando los tejidos sanos. Esto sugiere que pueden detectar células dañadas o enfermas y migrar hacia ellas de forma selectiva, un hallazgo que coincidía con estudios previos sobre cicatrización de heridas y lesiones cerebrales. (3)

Otro hallazgo interesante fue que aproximadamente el 40 % de estas células fetales expresaban un factor de transcripción (una proteína que regula el paso de información del ADN al ARN) llamado Cdx2, asociado a un tipo de célula madre presente en la placenta. Por aquel entonces, la medicina regenerativa cardiovascular investigaba las propiedades regenerativas de distintos tipos de células madre en tejido cardíaco dañado. La identificación de Cdx2 como un biomarcador único y altamente prevalente en estas células fetales apuntaba a una nueva fuente potencial de células madre multipotentes, fáciles de aislar de la placenta y capaces de diferenciarse en tejido cardíaco lesionado, algo que no se había conseguido con otros tipos de células madre.

Del descubrimiento a una posible terapia

Casi una década después, estos hallazgos comenzaron a aplicarse en el desarrollo de nuevas terapias regenerativas para enfermedades cardíacas. Un estudio de 2019 mostró que la administración intravenosa de células derivadas de la placenta que expresaban Cdx2 tenía propiedades regenerativas similares a las observadas en las células fetales que migraban espontáneamente en los primeros estudios. Este resultado fue especialmente relevante, ya que abría la puerta a trasladar los beneficios terapéuticos que se daban de forma natural en mujeres embarazadas al resto de la población con enfermedades cardíacas. (4)

En concreto, se estudiaron células placentarias Cdx2 tanto in vitro como in vivo, utilizando placentas en etapa final de gestación, momento en el que se sabe que el intercambio celular entre madre e hijo alcanza su máximo. Los estudios in vitro demostraron que estas células podían diferenciarse en cardiomiocitos (CMs) y en células vasculares, confirmando su multipotencialidad. Por su parte, los estudios in vivo en ratones mostraron que las células madre placentarias inyectadas se dirigían al corazón lesionado, se integraban de manera estable en el tejido existente y presentaban la misma diferenciación observada in vitro.

Análisis adicionales mediante resonancia magnética mostraron que estos cambios celulares se traducían en un aumento significativo de la contractilidad, medido a través de la fracción de eyección (FE), en el grupo tratado con células frente a los controles. Por último, un aspecto clave para el desarrollo de una terapia celular alogénica (en la que el donante y el receptor tienen composiciones genéticas distintas) es que las células puedan evadir la vigilancia inmunitaria, y los resultados indicaron que las células placentarias Cdx2 podrían cumplir con este requisito.

De los ratones a los humanos

Por supuesto, el estudio de 2019 empleó placentas de ratón, lo cual era adecuado para ratones. Pero para que la investigación adquiriera relevancia clínica, el siguiente paso lógico era trabajar con placentas humanas, y eso es precisamente lo que abordó un estudio reciente en formato preprint. (5)

Usando 180 placentas humanas a término de pacientes sanas para aislar células que expresaban Cdx2, los investigadores demostraron nuevamente que estas células tenían capacidad migratoria y podían diferenciarse en linajes de cardiomiocitos y células vasculares tanto in vitro como in vivo. Además, las células Cdx2 aisladas restauraron la función cardíaca en modelos murinos de infarto de miocardio, reproduciendo los resultados observados previamente con placentas de ratón.

Todavía está por verse cuán cerca estamos de poder aplicar estos hallazgos a gran escala en humanos, pero el desarrollo constante y los resultados prometedores posicionan a las células placentarias Cdx2 como una de las principales candidatas en la búsqueda de una plataforma regenerativa ética y accesible para tratar enfermedades cardiovasculares de manera dirigida.

Mientras tanto, si sufres algún problema cardíaco durante el embarazo, puedes estar segura de que tu hijo por nacer está trabajando 24/7 para reparar tu corazón… y quién sabe si también otros órganos.

Referencias

1) Fetal Cells Traffic to Injured Maternal Myocardium and Undergo Cardiac Differentiation (2011)

2) Feto-maternal microchimerism: Memories from pregnancy (2021)

3) A Mouse Model for Fetal Maternal Stem Cell Transfer during Ischemic Cardiac Injury (2012)

4) Multipotent fetal-derived Cdx2 cells from placenta regenerate the heart (2019)

5) A multipotent cell type from term human placenta (2025)