2025 parece demostrar que nada es real, y que no hay por que preocuparse, como decían los Beatles. La macroeconomía se está volviendo tan complicada que nosotros, los ignorantes, tenemos tantas probabilidades de saber qué pasará en los próximos seis meses como el más sabio de los especialistas.
Y dado que cualquier suposición es válida, incluyendo la nuestra, hemos querido determinar lo que puede significar una posible guerra comercial para el inversor en Salud & Biotech.
En primer lugar, una verdad universal: ganar dinero con startups de alta tecnología tiende a llevar más tiempo de lo esperado. “Salida en 5 años” es, en algunos casos, “salida en 5 años”, pero en general significa “si todo va realmente bien, podemos empezar a planear una venta en 5 años”. Y las cosas suelen no salir según los planes, con lo que 5 años generalmente se convierten en 10 – incluso aunque el gobierno norteamericano no se comporte como un pollo sin cabeza.
Una de las conclusiones de este artículo es que los actuales conflictos geopolíticos podrían retrasar las ventas de startups uno o dos años. Entonces, ¿estamos a punto de descubrir que las incertidumbres económicas afectan a la inversión, algo que ya sabíamos? Si, exacto. Pero con datos y argumentos, y con imágenes divertidas de roedores antropomorfizados, que lo hacen mucho más relevante.
La biotecnología y la guerra comercial
La administración estadounidense ha ampliado su estrategia de aranceles “recíprocos” para incluir explícitamente productos farmacéuticos, biológicos y médicos. Se aplican aranceles de hasta el 25% a principios activos, excipientes, polímeros de grado médico, materiales de embalaje e incluso productos farmacéuticos terminados importados de China, India y la UE. ¿La justificación? Es difícil de determinar con exactitud, aunque viene a la mente la frase “Porque patatas”.

Una encuesta reciente de BioEurope establecía que más del 60% de las startups en fase preclínica y clínica necesitan importar al menos uno de los elementos críticos para su producción, lo que significa que algunas startups (que ya estaban teniendo dificultades para conseguir financiación) podrían enfrentarse ahora a un fuerte aumento en el gasto de caja. No es lo ideal.
Por supuesto, los aranceles representan algo más que costes; generan incertidumbre y complejidad logística, alargan los tiempos para todo, y obligan a pequeños equipos que normalmente están muy centrados en la investigación a volcarse en la planificación logística y de stocks. Afortunadamente, el problema sigue siendo más teórico que real; la mayoría de las nuevas empresas todavía no están enfrentados a desafíos significativos. De hecho, no está claro si estos aranceles llegarán a aplicarse alguna vez de manera extensiva o permanente.
Capital riesgo, valoraciones y volatilidad.
Para los inversores profesionales, 2025 está siendo un año extraño. Los fondos todavía tienen enormes cantidades de efectivo después de varios años de captación récord de fondos, pero siguen invirtiendo con cautela. Según PitchBook, en el primer trimestre de 2025 se invirtieron 7.600 millones de dólares en biotecnología en 312 operaciones, un 15% menos que el año pasado. Las operaciones en fases semilla siguen siendo muy numerosas, pero han visto caer las valoraciones un 20% desde los máximos de 2021.
Entonces, la inversión ha caído un poco, pero se siguen inyectando miles de millones en nuevas empresas de biotecnología a pesar de que el caos económico global parezca estar a la vuelta de la esquina. ¿Por qué? Porque la necesidad estratégica fundamental no ha cambiado. El precipicio de las patentes es muy real, y las grandes farmacéuticas deben volver a llenar sus carteras de productos; entre 2025 y 2030, más de 200 medicamentos perderán la exclusividad, incluidos superventas como Keytruda o Humira. Ante la inminente desaparición del 30% de sus ingresos (hasta el 60% para empresas como Bristol-Myers-Squibb), las grandes farmacéuticas siguen necesitando comprar nuevos activos a las startups.
De hecho, las operaciones de licencia están en aumento. 2024 terminó con 107.000 millones de dólares en fusiones y adquisiciones biofarmacéuticas, lo que supone una caída respecto al récord de 190.000 millones de dólares de 2023, pero 2025 comenzó con una fuerte inercia. Solo en el primer trimestre se registraron operaciones por valor de 42.000 millones de dólares, lo que indica un gran apetito comercial, y se han anunciado más de 60 acuerdos de licencia en todo el mundo en lo que va de año. Lejos de los acuerdos monstruosos y mega-rondas de los últimos años, las farmacéuticas ahora parecen entrar en contratos más estructurados: más pequeños (es decir, de 1.000 a 3.000 millones de euros), basados en consecución de hitos y, a menudo, limitados por región.

Las empresas de biotecnología optan cada vez más por licenciar los derechos para Estados Unidos, la Unión Europea y Asia por separado, lo que les da mejores opciones y reduce su exposición al alboroto geopolítico.
Aquí sacamos la bola de cristal: Cuatro escenarios futuros
1. El mundo comienza a ignorar la aleatoriedad de EE. UU. y simplemente hace negocios
Dada la percepción de incertidumbre, el mundo podría muy bien empezar a actuar como si este importante cambio en la política de EE.UU. no fuera más que un lapsus temporal de la razón (por citar a Pink Floyd), y simplemente dedicarse a sortearlo (“como si los USA estuvieran estropeados”) o simplemente ignorarlo (“como si la política de USA no fuera real”) hasta que pase la tormenta.

Algunos síntomas sí parece haber:
- ¿El dólar es el nuevo peso? Aunque está lejos de ser una tendencia general, algunas startups estadounidenses están levantando su capital en euros para evitar incertidumbres financieras con el dólar, y los fondos europeos están exigiendo que sus inversiones en startups estadounidenses se hagan en euros. Un rumor ampliamente difundido sostiene que un socio de un fondo de capital riesgo alemán dijo recientemente: “Fijamos el precio de la ronda en euros porque los inversores que respaldan nuestro fondo están basados en euros, y las oscilaciones del dólar estaban matando los rendimientos”.
- Eje Japón-UE: Takeda y Daiichi Sankyo están liderando adquisiciones transfronterizas y acuerdos de licencia con una clara estrategia de diversificación de carteras fuera de los Estados Unidos, incluidos importantes acuerdos con empresas alemanas y británicas.
Del mismo modo, fondos de capital riesgo alemanes, suizos y escandinavos han empezado a apostar con fuerza por empresas biotecnológicas que prioricen estrategias de salidas locales o hacia el mercado japonés.
- China-UE: El ecosistema biotecnológico de China se está enfocando en el mercado nacional y regional, con una mayor actividad en Asia y Oriente Medio, pero también se está volviendo muy claramente hacia la Unión Europea. El primer trimestre de 2025 muestra un enorme aumento de los acuerdos de startups entre Europa y el gigante asiático, que se prevé que superen las cifras récord del (ahora inexistente) comercio biotech entre Estados Unidos y China.

Parece que podemos esperar más colaboraciones biotecnológicas dentro de Asia, UE-Japón y Oriente Medio-Asia, muchas de ellas sin la participación de ningún actor estadounidense.
2. Las salidas llegarán, pero tardarán más
Los datos sugieren que efectivamente los inversores verán salidas, pero los plazos se están alargando. Según informes de gigantes como Jefferies o SVB Securities, el tiempo medio de salida (IPO o M&A) de las startups de biotecnología ha pasado de 5,2 años en 2020 a 7,4 años en 2024. En 2025, la mayoría de analistas calculan un retraso de 6 a 18 meses, dependiendo de las características de la empresa.
Dado que algunos inversores de capital riesgo ya están cambiando a modelos de “capital paciente” (ciclos de 10/12 años en lugar de 8/10), aceptando que las salidas ahora pueden tardar entre 7 y 9 años en promedio.
Esto no es lo ideal, pero es coherente con las propias observaciones de Capital Cell; en 2025, al igual que en 2022, estamos asistiendo a múltiples cancelaciones de salidas a bolsa y ventas de empresa, que ahora tendrán que esperar unos meses más.
3. Las valoraciones caerán y la inversión renacerá
Ya está pasando: los datos de PitchBook para el primer trimestre de 2025 muestran que las valoraciones medias de las startups biotecnológicas bajaron un 22% interanual y, sin embargo, el número de acuerdos se mantiene estable, especialmente en fases semilla y Serie A.
Estaremos de acuerdo en que hace 5 años las valoraciones estaban infladas; con la enorme afluencia de inversores hacia la biotecnología las startups tenían la sartén por el mango en las negociaciones, y forzaron valoraciones excesivas. Luego, con el estrepitoso desplome de 2022, muchas empresas se quedaron con valoraciones muy altas y/o con muy pocos pretendientes, y muchas buenas empresas se han visto obligadas a aceptar ‘downrounds’ (rondas a un precio por acción más bajo que hace dos años). Aunque no es lo ideal, es preferible a cerrar la empresa, o a deambular sin rumbo por foros de inversores con valoraciones completamente fuera de mercado.
A medida que los precios se normalizan, los inversores se van reactivando; no olvidemos que la gente todavía está dispuesta a pagar para no tener cáncer, y los activos biotecnológicos siguen siendo un negocio multimillonario con rendimientos extraordinarios. De hecho, las gigantes del capital riesgo europeo como Forbion o Sofinnova han levantado nuevos fondos y se están desplegando agresivamente en “gangas” empresariales; y, a medida que la inversión se recupera, las empresas avanzan sus desarrollos y progresan hacia poder vender la empresa.
La rueda vuelve a arrancar, solo que con más cautela – esta vez sí. Después de todo, 2020 en biotecnología fue una burbuja financiera de libro (aunque pequeña), y ¿cuándo ha repetido el mundo un error financiero?

4. Algunos inversores empezarán a ver salidas ahora
Hay cierta evidencia de que los inversores de largo plazo (inversiones en 2014-2018) comenzarán a ver salidas durante 2025; Sin embargo, serán más la excepción que la regla. Los datos de analistas como BioCentury o Evaluate Pharma muestran que los compradores de fusiones y adquisiciones prefieren proyectos en fase clínica con hitos alcanzados en los últimos 12 meses.
Para la mayoría de inversores en esos años 2015-2020, algunos eventos liquidez pueden comenzar ahora, pero la mayoría de salidas podrían posponerse fácilmente otros 12-24 meses.
La visión a largo plazo sigue teniendo valor
Capital Cell siempre ha predicado la visión a largo plazo en la biotecnología. La guerra comercial de 2025 podría ser real (aunque vaya usted a saber), pero no elimina la necesidad de nuevas terapias contra el cáncer, soluciones para enfermedades raras o avances en inmunología. Lo que puede pasar es que solo los más resistentes, estratégicos y bien preparados prosperarán.
Y el mundo no se está acabando; no hace falta empezar a almacenar armas, comida enlatada y papel de water. Pensémoslo dos veces antes de dejarnos convencer por los argumentos de los buitres y saqueadores: la inversión va de ganar dinero, claro, pero no únicamente; se trata también de dar forma al mundo. La especulación con las necesidades básicas (vivienda, energía) o la inversión en armas y oro no resolverán mucho; son el equivalente financiero de “sálvese quien pueda”. Son, de hecho, lo que ha puesto a cierto tipo de personas en el poder, y solo puede hacer que nos enterremos cada vez en ese agujero.
Hoy, más que nunca, invertir con un propósito es esencial, especialmente cuando las empresas ofrecen muy buenos precios. Y para aquellos que invierten en innovación, quizá las reglas del juego estén cambiando, pero la recompensa sigue ahí. La paciencia, el posicionamiento, la resiliencia son más importantes que nunca; aquellos que recalibren sus expectativas sin perder la visión pueden acabar fácilmente siendo los primeros.
Estad atentos, mantened la curiosidad, y volvamos a hablar el año que viene.
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