El ecosistema biotecnológico checo: empresas emergentes e inversiones

El sector biotecnológico en la República Checa se basa en una larga tradición, con la fabricación de productos farmacéuticos a escala industrial en Praga durante más de 100 años.

Los sectores de biotecnología y tecnología sanitaria en la República Checa, y en particular en el área metropolitana de Praga, representan una sofisticada confluencia de tradiciones industriales centenarias e investigación científica de vanguardia. Este ecosistema atraviesa actualmente una fase de transformación, pasando de un enfoque histórico en la industria farmacéutica tradicional y la investigación básica a un moderno centro global e integrado de innovación de alto valor. Hoy en día, este legado se ve reforzado por una sólida red de más de 400 empresas e institutos de investigación, una cantera de talento especializado de 12.000 estudiantes en ciencias de la salud y de la vida y un creciente panorama de capital riesgo que busca superar la tradicional brecha entre el descubrimiento en el laboratorio y la viabilidad comercial.

Lo que hace que la República Checa sea particularmente atractiva es su alta concentración de talento y productividad. El país genera una gran cantidad de investigación científica de alto impacto en relación con su tamaño, y más del 50 % de las publicaciones de mayor calidad se producen en colaboración con socios de Estados Unidos, Alemania y el Reino Unido. Dado el tamaño del país, los emprendedores biotecnológicos tienen una orientación global desde el primer día, apuntando a mercados, inversores y socios estratégicos internacionales.

El crecimiento del mercado se ve impulsado por la demanda y los líderes mundiales de la industria

El mercado farmacéutico y biotecnológico checo se caracteriza por un crecimiento constante y sólido, impulsado por el aumento del gasto sanitario y el envejecimiento de la población. Se estima que, para 2025, la industria farmacéutica en la República Checa alcanzará un tamaño de mercado de entre 5.060 y 5.380 millones de dólares. La expansión del mercado está fundamentalmente ligada a la creciente demanda de fármacos innovadores y de alto valor, especialmente en oncología, salud cardiovascular y tratamientos antidiabéticos. El gasto público en sanidad es un factor clave, ya que la República Checa destina actualmente aproximadamente el 9,1 % de su presupuesto a la salud, cifra muy cercana a la media.

El crecimiento del mercado se ve impulsado por la presencia de grandes compañías farmacéuticas internacionales que participan en programas de investigación y realizan operaciones de fabricación en el país. Entre los ejemplos más destacados se encuentran Teva Pharmaceutical, Sanofi (Zentiva), Lonza Biotec, Otsuka Pharmaceutical, Merck y Beckman Coulter. Estas entidades aprovechan la trayectoria del país en I+D y su sistema educativo de alta calidad para mantener su competitividad.

La estabilidad estructural del ecosistema biotecnológico de Praga se debe en gran medida a la Academia Checa de Ciencias (CAS), que se sitúa sistemáticamente entre las principales instituciones de investigación con apoyo gubernamental a nivel mundial. En el Índice Nature de 2024, la CAS ocupó el décimo puesto a nivel mundial entre instituciones similares, superando a organizaciones con presupuestos significativamente mayores, como la NASA. Esta eficiencia pone de manifiesto la alta densidad de producción científica en relación con la inversión financiera, un factor que convierte a la región en un destino muy atractivo para inversiones centradas en I+D.

Los retos a los que se enfrenta el ecosistema biotecnológico checo reflejan los de toda Europa, sobre todo la capacidad de transformar los descubrimientos científicos revolucionarios en proyectos comerciales de éxito.

Una nueva generación de innovadores en biotecnología

Resulta alentador que esté surgiendo una nueva generación de modelos a seguir. DIANA Biotechnologies es un ejemplo destacado de cómo el talento científico checo puede escalar rápidamente para satisfacer las necesidades globales. Fundada en 2018 como una escisión del IOCB, la empresa se construyó sobre la tecnología (ensayo de anticuerpos inhibidores vinculados al ADN) creada por el estudiante de posgrado Václav Navrátil. La empresa demostró una agilidad extraordinaria durante la pandemia de COVID-19, desarrollando y lanzando rápidamente sistemas automatizados de pruebas PCR que resultaron cruciales para la respuesta nacional checa. Para 2021, una de cada cinco pruebas de COVID-19 en el país fue producida por DIANA, lo que generó una asombrosa tasa de crecimiento anual del 335 % e ingresos de 38,7 millones de euros, lo que le valió el primer puesto en el Deloitte CE Fast 50 en 2022. Aprovechando este impulso, DIANA Biotechnologies se ha convertido en una sociedad anónima con ingresos que superan los 60 millones de euros y una plantilla de más de 100 científicos de primer nivel. La compañía ha reinvertido sus ganancias de la pandemia en una cartera de I+D diversa y ambiciosa, dirigida a los mercados globales de diagnóstico molecular, descubrimiento de fármacos y desarrollo de anticuerpos monoclonales. Entre los avances recientes se incluyen el lanzamiento de herramientas innovadoras como el panel de quinasas DIANA para la investigación del cáncer y una solución de diagnóstico ultrarrápida para la sepsis, lo que demuestra la transición de la compañía de un proveedor local de diagnósticos a un sofisticado competidor multinacional en el sector de la biotecnología.

Este no es un caso aislado. Otras empresas emergentes prometedoras incluyen Adalid Sciences, CasInvent Pharma, Molecule46 y Taveren Therapeutics.

El entorno del capital riesgo y la inversión

Desde la perspectiva del ecosistema, el Instituto de Química Orgánica y Bioquímica de la Academia Checa de Ciencias (IOCB) destaca, junto con su filial IOCB Tech Group. Partiendo del legado científico de los primeros fármacos contra el VIH y la hepatitis desarrollados posteriormente por Gilead Sciences, el IOCB ha establecido una infraestructura de innovación integral, que comprende una empresa dedicada a la transferencia de tecnología (IOCB Tech), una incubadora de empresas (i&i Prague), un fondo de capital riesgo (i&i Biotech Fund) y una plataforma de expansión en Estados Unidos (IOCB Boston).

Además de i&i Biotech Fund, varios inversores locales han desarrollado una sólida experiencia en ciencias de la vida, entre ellos Tensor Ventures, RSJ Investments, Soulmate Ventures y BPD Partners.

La República Checa también sirve de puerta de entrada a la región más amplia de Europa Central y Oriental. Si se considera la geografía en general, que incluye Polonia, Eslovaquia, Hungría y los países bálticos, la magnitud del mercado se vuelve aún más impresionante, como lo demuestra el creciente número de empresas emergentes y rondas de financiación.

Uno de los cambios estructurales más significativos de los últimos años ha sido la creciente presencia de inversores internacionales en la región. En 2025 la financiación de la salud digital entró en una fase de reajuste, caracterizada por una asignación de capital más disciplinada y un enfoque en resultados medibles en el ámbito de la salud. Cabe destacar que Europa se consolidó como la región de mayor crecimiento a nivel mundial en financiación de la salud digital, con un aumento interanual del 15 %. Los inversores estadounidenses han aumentado su participación en proyectos europeos de fase avanzada, representando el 61 % de los participantes en 2025, lo que suele implicar parámetros de valoración y supuestos de escalabilidad condicionados por el mercado estadounidense, más maduro.

Por ello, los principales inversores están centrando cada vez más su atención en la región, anticipando su consolidación como un nuevo centro biotecnológico. Una clara muestra de este dinamismo es la llegada de BioEquity Europe a Europa Central y Oriental por primera vez, que tendrá lugar en Praga del 4 al 6 de mayo.

El Centro Biofarmacéutico de MUNI: Un activo estratégico nacional

El proyecto de infraestructura más importante que se está desarrollando actualmente es el MUNI BioPharma Hub en la Universidad Masaryk, una inversión que supera los 158 millones de euros. Con fecha de inicio prevista para el curso académico 2026/2027, el Hub representa una combinación única de modernas instalaciones docentes e infraestructura de investigación de primer nivel.

El Hub albergará el Centro Preclínico y el Centro MU de Medicina Molecular, proporcionando las capacidades “de laboratorio a la cabecera del paciente” esenciales para la investigación clínica moderna. Además, estas instalaciones permitirán la formación de expertos en cursos como Farmacia Industrial, capacitando a los graduados para trabajar como especialistas de producción en la industria farmacéutica, una necesidad fundamental a medida que la República Checa busca aumentar su capacidad de producción.

¿Por qué invertir en biotecnología checa?

Para los inversores internacionales, el ecosistema de biotecnología y tecnología sanitaria de Praga ofrece una atractiva relación riesgo-beneficio. La lógica de la inversión se basa en cuatro pilares distintos:

  1. Ventaja en relación calidad-precio: La República Checa genera una alta densidad de investigación científica de gran impacto en relación con su tamaño, a menudo a un coste significativamente menor que los centros de Europa Occidental o Norteamérica. Esto permite que las empresas emergentes dispongan de mayor tiempo de desarrollo y un uso más eficiente del capital durante la fase preclínica.
  2. Orientación global: Dado el reducido tamaño del mercado nacional, los emprendedores checos del sector biotecnológico tienen, naturalmente, una orientación global desde el primer día, dirigiéndose a mercados internacionales, inversores y socios estratégicos para el desarrollo clínico.
  3. Puerta de entrada estratégica regional: Praga constituye un punto de acceso lógico a la región de Europa Central y Oriental. Si se considera la geografía en su conjunto (que incluye Polonia, Eslovaquia y los países bálticos), la magnitud de la oportunidad resulta aún más atractiva.
  4. Reducción de riesgos institucionales sólida: La presencia de oficinas de transferencia de tecnología consolidadas (IOCB Tech) y fondos especializados (i&i Biotech Fund) proporciona un nivel de análisis profesional y apoyo institucional que reduce significativamente el riesgo de las inversiones en empresas derivadas académicas en fase inicial.

La oportunidad es clara: este es un momento al que merece la pena prestar atención.